Elección consciente: PAZ

6-Sep-2018

A veces la vida nos pone en circunstancias inesperadas, en momentos que nos revelan qué tan presentes estamos, qué tan conscientes somos al actuar, si nos dejamos llevar por la reacción o si somos capaces de decidir conscientemente...aquí te comparto una pequeña historia.

 

El pasado mes de Agosto estuve en Gubbio, en un pueblo de Italia en la preciosa región de Umbria, verde y serena. Un mes estudiando, riendo, compartiendo y aprendiendo, un mes acompañada de preciosas almas amigas que son parte ahora de mi yogui comunidad, un mes recorriendo y conectando yoga para las diferentes etapas de la vida: desde la fertilidad hasta los adultos mayores, quizás eso sea parte de otra historia.

 

A finales de Agosto regresé a Florencia (Firenze) desde donde salía mi vuelo de regreso a Madrid el día 31 y para alegría de muchos, un buen grupo del Teacher Training (TT) pasaría unos días ahí, así que fue momento de compartir fuera del entorno de estudio. La última noche y luego de despedirme de casi todos, Isa y yo nos fuimos a cenar. Caminamos por las preciosas y estrechas callecitas que tiene el centro de la ciudad y sin ningún destino en concreto, nos sentamos en la terraza de un restaurante a cenar.

 

 

 

Recuerdo, claramente, que hablábamos de su querido gato, que sus papis cuidaban durante este, cuando de pronto algo en mi mente me dijo: “mira tu celular”, no sabía si era mi mente tratando de alejarme del presente o mi intuición que me llamaba, opté por creer que era mi intuición y volteé a mirar mi cartera, pero ella ya no estaba...se la habían llevado, con mis documentos y mi celular.

 

Los siguientes minutos confieso fueron instinto y reacción en cámara lenta, me paré, miré alrededor, escuché lo que me decían algunos comensales y trabajadores del restaurante y finalmente me detuve. Lo que siguió fue una honda respiración, una aceptación del presente y la elección de mantener mi paz. Entonces creí recordar que había dejado mi pasaporte en la mesa del apartamento la noche anterior y sabiendo que ya nada podía hacer ahí decidimos ir a verificarlo, mi pasaporte era el único documento que tenía y con él podría viajar a la mañana siguiente, gracias al Universo, ahí estaba!. Descubrí que es una bendición haber aprendido a hablar italiano, porque tuve que comunicarme con los del restaurante, llamar a la policía y luego ir a la comisaría a hacer la denuncia. Agradecí a Dani que escogiera ese apartamento para mí, porque éste no usaba llave para entrar sino una clave, que ya había memorizado y además tenía un celular disponible para mi uso desde el cual puede hacer la llamada a la policía y a Madrid, para pedirle me ayudara a cancelar las tarjetas. Bendije el momento en el que Isa me acompañó a cenar, porque luego ella me prestó los 20 euros que me permitieron tomar el bus al aeropuerto y el café del desayuno a la mañana siguiente.

 

Aquella noche y estando a punto de dormir, era consciente que había perdido mis fotos y videos de ese maravilloso mes y mis documentos personales, que me tocaría volver a tramitar ( una de las actividades que menos me gusta hacer), sin embargo, una sonrisa apareció en mi rostro, sabiendo que mi paz estaba intacta, que mis recuerdos están en mi corazón y que lo sucedido simplemente son cosas que pasan, ni buenas ni malas, que todo depende de cómo quieras verlo, cómo decidas vivir cada experiencia, que la paz está dentro de nosotros, sin importar lo que haya afuera.

 

A la mañana siguiente, antes de salir al aeropuerto, muy temprano, hice mi pequeño ritual mensual de agradecimiento, mis 108 saludos al Sol, por el increíble mes de Agosto, todos sus aprendizajes, regalos y por mi PAZ.

 

 

Namasté

 

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