En el silencio...

Esta entrada del blog nace como una profundización a la reflexión que compartí hace unas semanas a través del proyecto personal "Comunicación Saludable" de mi amiga y alumna Mariel. Una reflexión acerca del silencio y la soledad, dada la circunstancia en la que nos encontramos ahora o por la que hemos pasado en estos últimos meses.


Lo primero que llegó a mi fue:


“El que haya silencio a nuestro alrededor no significa que nuestra mente esté en silencio,

el que no haya nadie a nuestro alrededor no significa que estemos solos”


Nuestra mente siempre está en acción, porque es su naturaleza, está pensando, programando, resolviendo, recordando, entre otras cosas y todo esto hace que ahí siempre haya esa "bullita" interna. Y nuestra mente trabajando a nuestro favor nos es muy útil, ¡cuántas cosas podemos hacer gracias a nuestra mente!


Cuántas veces nos hemos ido a la playa o la montaña buscando acallar ese ruido externo de las calles en la ciudad, pero aún en estos lugares que nos regalan tanta calma y tranquilidad, nuestra mente puede que siga haciendo bulla. O que me dices de esos silencios “incómodos” durante alguna reunión o cita ¿cuántas cosas cruzan por tu cabeza?


No se trata de silenciar el ruido a nuestro alrededor, aunque si se reduce se agradece, porque de esta manera nos permite ser más consciente de nuestra bulla interna. Buscamos, observar nuestro ruido, calmar nuestra mente y aprovechar ese espacio para conocernos.


Los silencios, entonces, son espacios que creamos, que buscamos sabiendo que en ellos tendremos una oportunidad de observación, presencia, consciencia, enfoque y auto conocimiento.


Sé que los silencios pueden ser retadores y muchas veces intentamos evadirlos llenando nuestros espacios con muchas actividades.


¿Qué pasaría si los aceptamos?

* Observaremos aquello que cruza nuestra mente, esos pensamientos que ocupan espacio y energía en nuestra cabeza.


* Podremos sentir nuestro cuerpo, reconocer dónde tenemos tensión, dónde guardamos dolores, recuerdos, emociones, dónde acumulamos estrés.


* Estaremos en el aquí y el ahora, en el presente. Viviremos de forma consciente.


* Encontraremos prácticas y hábitos para calmar nuestra mente y disfrutar los silencios.


* Nos reconoceremos como la mejor compañía que tenemos. Aprendiendo a amarnos, aceptarnos, acompañarnos, celebrarnos, consolarnos a nosotros mismos.


* Sentiremos gratitud por nuestra existencia y nos llenaremos de amor.


* ...


Y después de todo esto y lo que tú mismo puedes descubrir….¡Bendito silencio!, gratitud por él.


En esta consciencia, en el aquí y ahora, aceptando el silencio en gratitud, quizás reconozcamos que hay algo más grande que nosotros, algo que nos acoge, de lo que tú y yo formamos parte, algo superior que le puedes llamar como más te resuene, Dios, Universo, Energía Divina... y en esa conexión con nosotros y con aquello superior sentimos que no estamos solos, que todos somos uno.



Te invito ahora a realizar este sencillo ejercicio:


1. Ahí donde te encuentres, busca una postura cómoda.


2. Toma algunas respiraciones profundas para traer toda tu atención al momento presente.


3. Repite mentalmente, por el tiempo que consideres y con los ojitos cerrados:


" Inhalo y reconozco que estoy vivo,

Exhalo y me lleno de gratitud,

Inhalo y agradezco el silencio,

Exhalo, soy parte del TODO"


4. Dejar de repetirlo y observa como te sientes.



¡Disfruta de tus silencios y aprende en ellos!

Namasté.




PD. Puedes además escuchar la reflexión que compartí, AQUI

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